
En mi nueva y puntual faceta de niñera además de disfrutar, reir y jugar como hace tiempo no hacía, también vi las cosas de distinta manera. Porque los peques son esponjas, absorben todo los que les parece interesante y desechan lo que creen que no les sirve para nada, algo que nosotros somos incapaces de hacer. Copian frases, gestos, actitudes y se ríen de lo que no quieren.
"La vida tiene cosas que me llevan los demonios". ¡Qué razón mi niña! Algún día verás esa frase que dijiste tan inocentemente hecha realidad, pero intentaré estar ahí para llenarte de optimismo, vitalidad y fortaleza como hiciste tú hoy conmigo sin ni siquiera ser consciente de ello.