
Lo importante cambia también porque nosotros cambiamos. Pensad que día tras día de nuestra vida nos vamos volviendo más selectivos, puede que no sepamos al 100% qué queremos; pero sí lo que no.
Hay una cosa determinante, y es que quiero que me den al igual que yo doy. Tengo la certeza de que es cierto el dicho de que uno da sin recibir nada a cambio, porque yo cuando doy lo hago por mi, por lo llena que me siento y lo que disfruto siendo la causante de una sonrisa. Pero también la tengo de que todos necesitamos sentirnos importantes hasta el punto de ser los destinatarios de pequeñas sorpresas o detalles, de hacer que los demás nos muestren lo valiosos y necesarios que somos.
Lo importante cambia por azar, por las circunstancias que nos rodean en cierto momento, pero lo que determina el cambio siempre son decisiones que tomamos nosotros mismos. Somos dueños de lo que vivimos, porque somos los que tenemos el timón de nuestra vida y lo dirigimos para encontrar nuestro rumbo. Las decisiones están ahí, para bien o para mal, pero no debemos mirar atrás, y si lo hacemos es sólo para aprender o para enmendar nuestros errores.
Recordad: El secreto de la felicidad consiste en hacer siempre lo que uno quiere (proverbio filipino)