
No sé si el destino tiene la culpa. O más bien Cris. El caso es que en este último año he cumplido más sueños que en todos los anteriores en todos los sentidos. En el día a día y en momentos puntuales. He aprendido a valorar lo que tengo y a no fijarme en lo que no he alcanzado. Porque he vivido, he sentido, he disfrutado y por sobre todo ello, he sido feliz. Porque como dice Vero las heridas del pasado no han conseguido que el muro fuera de ladrillos, sino de barro, y lo he conseguido derrumbar.

He aprendido lo que es que una persona esté a tu lado porque quiere y por lo que le aportas. Por la naturalidad a la hora de afrontar cada detalle. Porque cuando las cosas no son fáciles y hay que luchar por ellas es cuando más las valoramos. Así es como nos damos cuenta de lo imprescindibles que son para nosotros.
Porque gracias a TI me gusta más como soy yo. Porque me has hecho ver más allá de lo que yo solía ver. Porque has sido un soplo de aire fresco cuando más lo necesitaba. Porque has supuesto un antes y un después.
El año pasado conocí una nueva forma de ver las cosas y de vivir. Ojalá sea para siempre.
Feliz año.
P.D. Te lo debía!