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jueves, 14 de febrero de 2013

Quiero que me gustes tanto

Quiero que me gustes tanto como desayunar galletas Chiquilin.
Quiero que me gustes tanto como sentarme en la playa en verano escuchando el sonido de las olas.
Quiero que me gustes tanto como un ataque de locura con mis amigas.
Quiero que me gustes tanto como el "todo va a estar bien" de mi madre.
Quiero que me gustes tanto como el "qué tal preciosa" de mi padre.
Quiero que me gustes tanto como el infinito.
Quiero que me gustes tanto como celebrar el gol más importante de la temporada.
Quiero que me gustes tanto como la risa que me producen las cosquillas.
Quiero que me gustes tanto como las quisadiechas de la abuela.
Quiero que me gustes tanto como una amplia sonrisa que borra un instante de tristeza.
Quiero que me gustes tanto como el olor a tierra mojada que deja una tormenta de verano.
Quiero que me gustes tanto como un abrazo sincero.
Quiero que me gustes tanto como hacer maratón de series.
Quiero que me gustes tanto como una terraza en primavera.
Quiero que me gustes tanto como cantar como loca en el coche cuando suena una de mis canciones favoritas.

Quiero que me gustes casi tanto como me gusto yo.

¡¡Happy Valentine!!

lunes, 16 de abril de 2012

Instrucciones para salvar el odio

Como siempre, gracias C.


lunes, 19 de marzo de 2012

El hombre de mi vida

Nos pasamos gran parte del tiempo que tenemos pensando en lo que queremos, con quién compartir nuestra vida, qué gente conocer, personas que nos ayuden a ser felices y nos guien a encontrar las pautas para disfrutar de este largo camino que es nuestra vida. Un poco cursi quizá todo esto, pero viene a cuento porque lo que más nos conviene siempre, está delante de nosotros.
Esta tarde me he puesto a pensar que es posible que todo eso nos lo dé una sola persona. Me paso el día diciendo y pensando en que quiero rodearme de personas buenas, auténticas, que no me fallen y que siempre tengan la palabra o el gesto perfecto para hacerme sonreir. Esa persona o personas existen, y yo tengo la suerte de disfrutarlo cada día. Porque aunque no quería escribir el típico post ñoño, es inevitable. Mi padre es una de esas personas. Esa persona que lo hace siempre todo por mi. Él se merece todo por mi parte, porque me lo da a mí. Y lo mínimo que puedo darle es el GRACIAS más inmenso que pueda salir de mi.

Por tener siempre la palabra adecuada. Por demostrarme que el amor incondicional existe y es el mayor regalo que alguien nos puede regalar. Por ser la mejor persona del mundo y hacer que yo tenga el mejor espejo en el que fijarme para ser siempre íntegra y lo mejor posible para los demás. Por ser capaz de abrir un jamón para hacerme un bocadillo para el fútbol, hacerme un desayuno rico, rico cuando tengo un mal día y acompañarlo de mi revista favorita. Por aconsejarme y sin que yo lo sepa hacerme escoger el camino adecuado. Por respaldar todas mis locuras, aunque a veces sean precisamente eso, locuras. Por hacerme sentir orgullosa cada día. Por inculcarme todos los valores que hoy son mi seña de identidad. Por aceptar todo lo que para mi es importante y ser siempre partícipe. Por mirarme con tanto amor y hacerme sentir que soy lo más importante. Por no pedirme nunca nada a cambio. Por todo esto y mucho, muchísimo más, GRACIAS. Porque sé que tengo a mi lado al hombre de mi vida.

miércoles, 22 de febrero de 2012

El complemento para mejorar

"Te quiero no solo por lo que eres, sino por lo que soy cuando estoy contigo". Soy tan fan de esa frase. Y lo soy porque creo en ella a pies juntillas. Si el estado perfecto para algunos de nosotros es el de estar en pareja (aunque hay temporadas en las que sea necesario estar solo), lo es por cosas como estas. Pero pareja de verdad, y eso es lo que resume esta reflexión. 
¿Hay una sensación más bonita y auténtica? Porque si la hay me gustaría que me la contáseis para ponerla en práctica. Me encanta tener la necesidad de dar a alguien, de sorprenderle, de estar siempre ahí pase lo que pase, de recordar fechas importantes y hacer reseñables otras que ni siquiera lo son, hacerme presente con pequeños detalles, alejarme cuando sea necesario y siempre, siempre tener una sonrisa en la cara para hacer que el día de alguien sea mucho mejor. Y ¿sabéis por qué me encanta tener la necesidad de todo esto? Porque me hace feliz darlo, en muchas ocasiones más que a quien lo recibe. Porque querer a ese extremo es maravilloso, y lo es precisamente por el riesgo que entraña y porque es una locura, pero si no se quiere así, ¿cómo se hace? 

Imagen: Not on the high street

viernes, 8 de julio de 2011

El juego de los sentimientos


Cuentan que una vez se reunieron en un lugar de la tierra todos los sentimientos y cualidades de los hombres. Cuando el ABURRIMIENTO había bostezado por tercera vez, la LOCURA, como siempre tan loca, les propuso:
- ¿Jugamos al escondite?

La INTRIGA levantó la ceja intrigada y la CURIOSIDAD, sin poder contenerse, preguntó: "¿Al escondite? ¿Y como es eso?"

- Es un juego - explicó la LOCURA - en que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón mientras ustedes se esconden y cuando yo haya terminado de contar, el primero de ustedes al que encuentre, ocupara mi lugar para continuar el juego.

El ENTUSIASMO bailó secundado por la EUFORIA. La ALEGRIA dio tantos saltos que terminó por convencer a la DUDA, e incluso a la APATIA, a la que nunca le interesaba nada. Pero no todos quisieron participar. La VERDAD prefirió no esconderse (¿para qué?), si al final siempre la hallaban, y la SOBERBIA opinó que era un juego muy tonto (en el fondo lo que le molestaba era que la idea no hubiese sido suya), y la COBARDIA prefirió no arriesgarse...

- Uno, dos, tres... - comenzó a contar la LOCURA.

La primera en esconderse fue la PEREZA que, como siempre, se dejó caer tras la primera piedra del camino. La FE subió al cielo, y la ENVIDIA se escondió tras la sombra del TRIUNFO, que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol mas alto. La GENEROSIDAD casi no alcanzaba a esconderse; cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos: que si un lago cristalino, ideal para la BELLEZA; que si el bajo de un árbol, perfecto para la TIMIDED; que si el vuelo de la mariposa, lo mejor para la VOLUPTUOSIDAD; que si una ráfaga de viento, magnífico para la LIBERTAD. Así que terminó por ocultarse en un rayito de sol. El EGOISMO, en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado, cómodo... pero solo para él. La MENTIRA se escondió en el fondo de los océanos (¡mentira!, en realidad se escondió detrás del arco iris), y la PASION y el DESEO en el centro de los volcanes. El OLVIDO... se me olvido donde se escondió! ... pero eso no es lo importante. Cuando la LOCURA contaba 999.999, el AMOR todavía no había encontrado un sitio para esconderse, pues todo se encontraba ocupado, hasta que divisó un rosal y, enternecido, decidió
esconderse entre sus flores.

-¡Un millón!- contó la LOCURA y comenzó a buscar.

La primera en aparecer fue la PEREZA, sólo a tres pasos de la piedra. Después se escuchó a la FE discutiendo con Dios en el cielo sobre zoología. Y a la PASION y al DESEO los sintió en el vibrar de los volcanes. En un descuido encontró a la ENVIDIA y, claro, pudo deducir donde estaba el TRIUNFO. Al EGOISMO no tuvo ni que buscarlo; el solito salió disparado de su escondite, que había resultado un nido de avispas.

De tanto caminar sintió sed y, al acercarse al lago, descubrió a la BELLEZA. Y con la DUDA resultó más fácil todavía, pues la encontró sentada sobre una cerca sin decidir aún de que lado esconderse. Así fue encontrando a todos: el TALENTO entre la hierba fresca, la ANGUSTIA en una oscura cueva, la MENTIRA detrás del arco iris y hasta el OLVIDO, al que ya se le había olvidado que estaba jugando a los escondidos.

Pero sólo el AMOR no aparecía por ningún sitio. La LOCURA buscó detrás de cada árbol, bajo cada arroyo del planeta, en la cima de las montañas y cuando estaba por darse por vencida, divisó un rosal y las rosas... Y tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas, cuando de pronto un doloroso grito se escuchó. Las espinas habían herido en los ojos al AMOR. La LOCURA no sabía que hacer para disculparse; lloró, rogó, imploró y hasta prometió ser su lazarillo.

Desde entonces, desde que por primera vez se jugó al escondite en la tierra,

EL AMOR ES CIEGO Y LA LOCURA LO ACOMPAÑA SIEMPRE