
El otro recuerdo feliz me ha llevado mucho más lejos, pero también ha sido muy especial. Mi memoria ha revivido momentos mágicos que ahora son solo recuerdos que me han cambiado la vida. Allí fui soñadora, romántica, feliz, decidida, compañera y dí lo mejor de mi. Y allí también dejé algo de mi, una parte muy importante y una gran ilusión por luchar y creer en que los sueños se cumplen. Ahora lo veo más claro todavía, los sueños se cumplen, no tiene que ser para siempre, pero mientras estás luchando por uno, lo acaricias con la yema de los dedos y eso te hace sentir tan pleno y tan lleno de energía, vitalidad y frescura que hace que todo lo que estás luchando valga la pena.
Quiero que 2012 sea un año especial, que marque mi rumbo. Por ello volveré a estos dos lugares, pero siendo una yo más fuerte, más espiritual, más completa y que valora más y más cada momento que se le brinda.